Ist das nicht eine wunderschöne Überschrift für einen Blogeintrag?

Zudem sitze ich gerade mit einem riesengroßen Federschmuck auf dem Kopf vor der Tastatur. Am Sonntag muss ich ihn auch ein paar Stunden aufhaben, da wollte ich schon mal üben. Bequem ist ja was anderes. Andererseits: Ich bekomme Kopfschmerzen, ergo sitzt das Ding fest, und das ist gut so. Aber was soll der ganze Spuk eigentlich?

An diesem Wochenende ist wieder Karneval der Kulturen!

Für alle Nicht-Berliner: Das ist mittlerweile eines der größen Events der Hauptstadt. Und auch, wenn viele der teilnehmenden Gruppen eine zunehmende Kommerzialisierung und eine gewisse Scheinheiligkeit beklagen, weil das Land Berlin vom Karneval als Touristenmagnet massig profitiert, umgekehrt aber kaum Geld in die Kultur und noch viel weniger in eben die Folklore steckt, die Kernstück des Karnevals ist (und nun ist das ein Schachtelsatz allererster Güte geworden, dessen Anfang ich fast vergessen habe) … also, trotz allem finde ich den Karneval der Kulturen noch immer ein großartiges Ereignis.

Jedes Jahr am Pfingstsonntag zieht ein riesiger Umzug durch Berlin-Kreuzberg, ein Karnevalszug, in dem sich die kulturelle Vielfalt Berlins widerspiegelt. Migrantenvereine, kulturelle und soziale Vereinigungen, Folkloretanzgruppen und viele mehr reihen sich ein mit pfiffigen Kostümideen, mitreißender Musik und oft auch klar formulierten politischen Botschaften.

In den letzten beiden Jahren war ich in meiner Colca-Tracht am Wagen von radio multicult am Start. Dieses Jahr tanze ich mit den Amigos del Folklore einen bolivianischen Tanz – Tobas. Gemeinsam mit bolivianischen Gruppen aus ganz Europa starten wir mit der Gruppe Wara e.V. und der Nummer 58.

Dafür also die Federkrone. Und Nadeln mit Pailletten kaputtmachen geht tatsächlich, auch wenn ich es nicht für möglich gehalten habe. Ich habe heute nämlich einen halben Nachmittag lang Pailletten sortiert und auf Bindfaden aufgefädelt, und dabei ist irgendwann eine Nadel kaputt gegangen. Faszinierend. Dafür prangt jetzt eine Bolivienflagge aus Pailletten auf meinem Federschmuck. Das Opfer der Nähnadel war nicht vergebens.

Ich bin ziemlich aufgeregt, weil ich natürlich Horrorvisionen von einem ungünstig aufreißenden Kostüm oder plötzlicher Totalamnesie in Bezug auf Tanzschritte habe. Aber ich freue mich auch sehr, obwohl es bestimmt sehr anstrengend wird.

Wer jetzt noch wissen will, wie Tobas aussieht, der klickt hier. ¿No es un título hermoso para una entrada del blog?

Además, estoy sentada frente a la compu con un penacho enorme. Este domingo lo tendré que llevar durante varias horas, así que ya quiero ensayar. Comodidad es otra cosa. Pero: Me empieza a doler la cabeza, es decir que el penacho está bien pero bien fijado, y eso está bien … Pero, ¿por qué hago todo esto?

Este domingo tiene lugar otra vez el Carnaval de las Culturas.

Ha llegado a ser uno de los eventos más grandes de la capital alemana. Algunos grupos participantes lamentan que se está volviendo cada vez más comercial y que el gobierno berlinés demuestra cierta hipocresia, puesto que saca mucho beneficio del carnval como atractivo turístico, pero casi no brinda apoyo a la cultura y menos al mismo folclor que es el núcleo del carnaval … pero a pesar de todo eso, este evento todavía me encanta.

Cada domingo de Pentecostés, hay un desfile por las calles de Berlín, un desfile de carnaval en el que se refleja la diversidad cultural de la ciudad. Participan asociaciones de migrantes, organizaciones culturales y sociales, grupos de folclor y muchos más con trajes hermosos, música bailable y en muchos casos, también con mensajes políticos claramente articulados …

En los dos últimos años, yo participé con mi traje del Colca en la formación de la radio multicult. Este año bailaré con los Amigos del Folklore una danza boliviana – tobas. Junto a grupos bolivianos de toda Europa participaremos con el grupo Wara e.V. y nuestro número en el desfile será el 58.

Para esto entonces el penacho. Y romper agujas con lentejuelas de colores sí se puede, aunque yo misma no lo hubiera creído. Pues me he pasado esta tarde ensartando lentejuelas en hilos, y haciéndolo, en algún momento se rompió una aguja. Fascinante. Pero ahora tengo una bandera boliviana hecha de lentejuelas en mi penacho. El sacrificio de la aguja no fue por gusto.

Estoy bastante emocionada, claro que tengo visiones de horror respecto a posibles roturas del traje o una amnesía total espontánea acerca de pasos de baile. Igual, también me alegro muchísimo, aunque va a ser duro.

Si a alguien se le antoja ver un poco de tobas, puede hacer clic aquí.